Voluntario

¿dónde estaríamos si alguien no hubiera estado ahí para ayudarnos? Los humanos parecen tener una habilidad innata de ayudarse entre ellos. Esta habilidad puede muy bien ser el aspecto de "nosotros" que promueve la sobrevivencia de nuestra especie. Un sentido compasivo de la existencia nos conduce a estar ahí para otros, incluso extraños.
 


Brindar ayuda a los demás siempre ha sido considerado como un modelo de comportamiento altruista. Bien sea por apoyar alguna causa de una amistad, o simple por placer propio, el trabajo como voluntario mejora nuestra salud, incrementa la felicidad y en algunos casos puede contribuir a la longevidad.

Según estudios realizados por la Universidad de Wisconsin (EEUU) los niños que actúan como voluntarios tienden a continuar este tipo de trabajos en sus edades adultas. Inclusive, aquellos que son obligados a hacer tareas de voluntariado tienden a ser más organizados a lo largo de sus vidas que aquellos que no lo hicieron.

Todo esto nos hace pensar entonces que mientras más voluntarios existan dentro de una comunidad, ésta se tornará más eficiente, estable y con mayor calidad de vida.

No existe ningún mandato dentro de nuestra sociedad que exija a sus habitantes a ayudar a otra persona. Sin embargo, uno de cada tres adultos realizan alguna significativa tarea de ayuda comunitaria. Estados Unidos posee uno de los más altos índices de voluntariado en el mundo, y esto se demuestra en las llamadas ciudades inteligentes, las cuales mediante programas ejecutados a través de alianzas entre empresas privadas, entes del estado y los propios ciudadanos han llegado a convertirse en lugares que ofrecen óptima calidad de vida a sus habitantes.

“Las personas que hacen voluntariado demuestran altos niveles de autoestima, y tienden a ser mas felices y estables”. Así lo afirma el sicólogo Mark Snyder, director del centro para el estudio del individuo y la sociedad de la Universidad de Minnesota.

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