El Comercio de Esclavos

A partir del siglo XVI los barcos negreros llegan a los puertos de América: La Habana, New Orleans, Sabana, Martinica, Veracruz o Cartagena. "La mercancía" acaba de desembarcar de África. Vienen encadenados y llegan al mercado público. Los hierros golpean el suelo acompasando el terror de aquellos infelices. Las lágrimas van brotando sus ojos tristes, y humedecen la arena polvorienta de la plaza.
 

En La Habana se publica un aviso: " Cambio muchacho mulato de 30 años, buen cocinero, sano, sin malos hábitos, por un negro, una mula, unos caballos o un carro". Y en un periódico de Martinica: "Buena ocasión: vendo muchacha mulata de 18 años, buena, recién llegada de la granja; sin malos hábitos, obediente, Su valor: 500 pesos. " Otro: " Mujer mulata de 26 años con bebé de 5 meses".

El subastador grita: "¡Señores!, 200 pesos por esta bonita negra de figura agradable y buena lavandera. 200 pesos, señores... Mírenla... es joven. ¿Quién dijo 150? .. Es suya. "